Algunos datos sobre el autismo

Más de 300 edificios iluminados de azul han dado la bienvenida al Día Mundial del Autismo, una alteración neurobiológica que afecta al desarrollo de competencias de tipo social, comunicativo y lingüístico entre otras.

La OMS estima que uno de cada 160 niños en el mundo tiene un TEA (trastorno del espectro autista) que le acompañará a lo largo de toda su vida y que tiene distintos grados de afectación.

El autismo no es una enfermedad sino una condición que afecta a la forma de entender el mundo, procesar la información y relacionarse con los demás.

Aunque casi las tres cuartas partes de las personas afectadas por TEA tienen una discapacidad intelectual de severidad variable también las hay con facultades intelectuales iguales o superiores a la media como sucede en el síndrome de Asperger.

El autismo se suele diagnosticar a partir de los 18 meses de edad, no hay marcadores físicos ni indicadores médico-biológicos para su diagnóstico por lo que éste se basa en la observación de su conducta.

Son signos de alarma en los niños

  • ausencia de gestos
  • dificultades para interactuar con niños y con adultos
  • no responder cuando se les llama por su nombre
  • juegos repetitivos con dificultades para el juego simbólico propio de la edad
  • falta de interés por lo que hacen otros niños

El autismo y las vacunas

La causa de los TEA no está clara, hay factores genéticos claramente identificados, son varios los genes asociados a diferentes tipos de autismo aunque también hay agentes neurológicos, infecciosos, medioambientales y bioquímicos que están implicados en estos trastornos.

Se ha descartado cualquier posible relación causal entre las vacunas y cualquier trastorno del espectro autista, en 2014 un metaanálisis de más de un millar de estudios científicos de calidad llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Sidney, concluía que no existía ninguna evidencia que relacionara las vacunas con los TEA y el líder del estudio, Guy Eslick aseguraba que se podía continuar con total tranquilidad los programas de inmunización establecidos en cada país.

La inclusión: un derecho y una obligación

No existe una cura para el autismo, la atención temprana es la mejor estrategia para minimizar las barreras sociales y las dificultades en la comunicación.

La inclusión social es la clave para conseguir una mejor calidad de vida de las personas con autismo, siendo las escuelas el primer nivel para conseguirlo.

Los niños con autismo tienen derecho a una educación inclusiva de calidad tal y como señala la ONU en su convención de derechos de personas con discapacidad y que exista una enfermera escolar en los centros educativos es de gran ayuda en estos casos, sobre todo cuando hay trastornos neurológicos asociados que provocan alteraciones motoras o hay enfermedades asociadas.

Normalizar, incluir, aprender y desmitificar son verbos que deberían de acompañar a un diagnóstico de TEA ya que no sólo los afectados necesitan incluirse en la sociedad, la sociedad necesita aprender de las personas con capacidades diferentes y debemos de empezar por educar en la diversidad a los niños para que sean adultos sin prejuicios y tolerantes.

Enlaces de interés

. http://www.autismo.org.es/

. http://aetapi.org/

. http://www.aeped.es/

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