Cada día se detectan una media de 37 casos de posibles casos de malos tratos en niños en España, según el Registro Unificado sobre Maltrato Infantil RUMI que recoge las denuncias de maltrato intrafamiliar.

El maltrato infantil es un grave problema, el niño debe vivir su infancia en un entorno adecuado, donde sentirse querido y protegido. Cuando un niño crece viendo y viviendo la violencia por parte de los encargados de su cuidado y bienestar como algo normal no sólo se le está privando de un derecho fundamental a tener una infancia feliz, sino que se le está condenando a un futuro violento dadas las altas probabilidades que existen de que el maltratado se convierta en maltratador.

El papel de la enfermera escolar en la detección precoz de la violencia doméstica en los niños

El maltrato no es sólo físico, está el psicológico y el que presencian los niños en casa. En muchas ocasiones no es tan evidente y cuesta detectarlo dado que los niños no lo denuncian, por eso es tan importante la rápida actuación ante una sospecha de maltrato.

Más allá de las lesiones físicas que puedan presentar, algunos de los signos de alarma que nos hacen sospechar a las enfermeras escolares de presunto mal trato son:

  • Lactantes y niños en edad preescolar:
    • Irritabilidad excesiva.
    • Retrasos en el desarrollo.
    • Conducta inmadura que no mejora con el tiempo.
    • Problemas del sueño.
    • Angustia emocional.
    • Temor a estar solos.
    • Regresión para ir al baño, caminar y/o hablar.
  • Niños en edad escolar:
    • Enuresis (orinar en la cama).
    • Retraso en el desarrollo del habla, tartamudez.
    • Regresión a un comportamiento infantil.
    • Hostilidad.
    • Sentido de culpabilidad.
  • Adolescentes
    • Autolesiones.
    • Abuso de alcohol o drogas.
    • Tener relaciones sexuales inapropiadas, con el único objetivo de conseguir afecto.
    • Sufrir depresión.
    • Baja autoestima.

En colaboración con el centro escolar y si hay sospechas fundadas, la enfermera escolar debe seguir los protocolos de actuación establecidos en cada Comunidad Autónoma para poder asegurar el bienestar del niño o adolescente. Dichos protocolos son el instrumento básico para garantizar la coordinación entre los cinco ámbitos relacionados con la infancia y adolescencia: educativo, sanitario, policial, social y judicial.

La protección del menor y su bienestar son los principios que priman a la hora de poner en marcha las investigaciones pertinentes para determinar si se está ante un caso de maltrato, antes incluso que la valoración de las posibles consecuencias que pueda tener para el profesional activar el protocolo.

Recursos de interés

UFAM  Unidades de Familia y Mujer de la Policía Nacional:

atencionfamiliaymujer@policia.es

Equipo de Atención a la Mujer y el menor (EMUME) de la Guardia Civil:

Enlace a pdf con direcciones y teléfonos de los EMUMES por comandancia

Teléfono Europeo de Ayuda a la Infancia:

116 111

Fundación ANAR Ayuda a niños y adolescentes en riesgo:

www.anar.org

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