Llegan las vacaciones de verano y como todos los años son muchos los padres que deciden enviar a sus hijos a un campamento de verano, donde convivirán y se divertirán con otros niños.

Campamentos  de  verano

Al igual que en los colegios ordinarios, los padres se preocupan por el cuidado de la salud de sus hijos en estos campamentos (tanto urbanos como de larga estancia), por ello es importante que cuenten con una enfermera. Su presencia transmitirá a los padres la tranquilidad que necesitan para confiar en el lugar donde sus hijos van a pasar parte de sus vacaciones estivales, y a los niños la seguridad que buscan al separarse de sus padres.

Sabemos que allí donde hay niños son habituales los accidentes, caídas, traumatismos, cortes … y los campamentos de verano deben tener cubierta la primera asistencia con una enfermera. Las enfermeras escolares podemos actuar de manera rápida, evitando graves consecuencias y posibles secuelas.

Cada vez son más los campamentos que cuentan con una enfermera en su plantilla, aunque aún hay muchos que no cuentan con una. Cabe señalar que en los campamentos con niños con necesidades especiales la enfermera se ha convertido desde hace tiempo en una parte indispensable del personal.

La presencia de la enfermera escolar garantiza un correcto seguimiento y tratamiento de la enfermedad de los niños con enfermedades crónicas (diabetes, celiaquía, …) que acuden a los campamentos de verano.

Uno de los momentos más críticos en los campamentos es la hora de las comidas. Cada vez hay más niños con alergias e intolerancias a determinados alimentos, por ello creemos que la presencia de una enfermera escolar permanente es tan importante: supervisando los menús especiales para niños con alergias o enfermedades crónicas, aplicando los tratamientos correspondientes y para posibles actuaciones en caso de atragantamientos.

La comida en el campamento de verano

Pero además, la enfermera escolar puede impartir talleres de Educación para la Salud, que además de ser otra divertida actividad que sumar a su experiencia veraniega, aportará una ayuda a fomentar los hábitos saludables de una forma lúdica y relajada.

Debemos recordar que una buena Educación para la Salud es la mejor inversión para su futuro, y por ello la enfermera escolar continúa con esta labor también en los campamentos de verano: los niños deben conocer los efectos nocivos de una exposición prolongada al sol, necesidad de una correcta hidratación, prevención de accidentes típicos de esta época (ahogamientos), inculcar buenos hábitos higiénicos, de alimentación, de ejercicio físico etc. pero también puede ser un espacio idóneo para aprender sobre salud social, emocional, medioambiental y así desarrollar su conciencia crítica.

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