Derivado del Derecho Constitucional, reconocido en el Art. 43, la Educación para la Salud siempre se ha reconocido importante para su inclusión en el currículo escolar. Pero no basta con eso, hay que desarrollarlo…

Pero realmente ha sido un concepto muy adornado y utilizado. Por desgracia para todos, lo máximo que se ha conseguido es que sea una asignatura optativa más y en el último curso de secundaria. A esa edad, quizás ya sea tarde para que se tenga una formación en salud, conciencia crítica y autogestión o que pueda surtir algún efecto o evitar durante las edades complicadas de pubertad y adolescencia o en la edad adulta problemas o hábitos que luego se arrastren durante toda la vida. Los beneficios personales, y para la sociedad, que una población sana puede suponer para garantizar un futuro sostenible son incuestionables. Desde la LOGSE (1990), hasta la LOMCE (2013), hemos visto como cinco leyes distintas no han llegado aún a un consenso en materia de Educación para la Salud. En la LOGSE, al menos se incorporaron los ‘temas transversales’, que permitieron reconocer o incorporar contenidos como la Educación para la Salud, la Paz y la Educación no sexista. Pero como decíamos, poco se ha avanzado en articular la Educación para la Salud como una asignatura relevante. Pasar de las intenciones, a contar con un marco legal, coordinación administrativa, colaboración de los docentes y comunidad educativa, así como otros lobbies de presión, parece una meta que puede alargarse otros 26 años.

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Los indicadores sobre salud infantil siguen empeorando en España y Europa

Mientras tanto, vemos como empeoran en España y Europa muchos de los indicadores sobre salud infantil. En este sentido, nos referimos a todos los factores que componen la salud: física, mental, social, emocional, espiritual y medioambiental. El empeoramiento de los datos sobre obesidad, adicción temprana y dependencia, repunte de comportamientos sexistas y xenófobos, culto a la mediocridad, por poner algunos ejemplos, son claros y evidentes. No queremos ser catastrofistas. Por suerte, también hay datos positivos. Aunque las Nuevas Tecnologías han generado hábitos de sedentarismo o dependencia tecnológica, también han contribuido a una nueva generación de jóvenes.  Ahora estos están más interconectados, son conocedores de otras culturas y tienen mayor capacidad de toma de decisiones.

La Educación para la Salud debe ser un objetivo prioritario desde la infancia

Pero esto no quita que deben aprender desde la infancia a autogestionar su salud. También deben aprender a asimilar correctamente los cambios de su entorno, con una conciencia crítica, saludable y equilibrada. Ese, y no otro, debe ser el objetivo de la Educación para la Salud. La Educación para la Salud, si quiere ser efectiva, debe adaptarse no solo a la edad, sino al contexto social y entorno de cada centro escolar. Quizás aquí radique la complejidad y el inmenso reto que supone articular un consenso. Las matemáticas, son iguales para todos. Pero no podemos hablar de comida sana y equilibrada en un colegio donde el nivel socio-económico de los padres sea complicado. O en un entorno en el que, comprar frutas o verduras, frente a un paquete de pasta, suponga un problema de presupuesto familiar. Al menos con la LOGSE se consiguió que, según la etapa escolar, se incluyeran contenidos mínimos adaptados, pero sin que ello supusiese una asignatura más. Por ejemplo, en E. Infantil, se daba prioridad a temas sobre identidad y autonomía personal. En E. Primaria, se englobaba en Conocimiento del Medio Natural y Social, y en Educación Física. En E. Secundaria, ya existían más ramas en los que se hacía referencia a la salud. Estas eran: Educación Física, Ciencias Sociales, Ciencias de la Naturaleza, y Geografía e Historia. En el 2002, con la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE) se añadió como principio el de ‘conocer el valor del propio cuerpo, el de la higiene y la salud. También, la práctica del deporte, como medios más idóneos para el desarrollo personal y social’. Pero tampoco se consiguió plasmar la Educación para la Salud en los centros escolares como una asignatura más, e independiente. educacion para la salud infantil datos negativos

La Educación para la Salud en la LOE

Cuatro años después llegó la Ley Orgánica de la Educación en España (LOE). Esta Ley ampliaba y definía objetivos genéricos para Educación Primaria y Secundaria. También extendía la Educación la Salud a la Formación Profesional. En primer lugar, la LOE cambiaba el principio general de la LOCE a: ‘La adquisición de hábitos intelectuales y técnicas de trabajo, de conocimientos científicos, técnicos, humanísticos, históricos y artísticos, así como el desarrollo de hábitos saludables, el ejercicio físico y el deporte’. También lo definía en E. Primaria como: ‘Valorar la higiene y la salud, aceptar el propio cuerpo y el de los otros, respetar las diferencias y utilizar la educación física y el deporte como medios para favorecer el desarrollo personal y social’.

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En E. Secundaria a Conocer y aceptar el funcionamiento del propio cuerpo y el de los otros. Respetar las diferencias y afianzar los hábitos de cuidado y salud corporales. Incorporar la educación física y la práctica del deporte para favorecer el desarrollo personal y social […] Valorar críticamente los hábitos sociales relacionados con la salud, el consumo […] contribuyendo a su conservación y mejora’. Y para los objetivos en Formación Profesional: ‘Trabajar en condiciones de seguridad y salud, así como prevenir los posibles riesgos derivados del trabajo’. Como sabemos, sí se ha terminado convirtiendo en leyes y reglamentos. Además, se ha traducido en muchos puestos de trabajo de expertos. Pero no tanto en otorgar el sello de certificación de estar al corriente de los riesgos laborales… ¿Y nuestros niños?, ¿acaso son secundarios? Finalmente, llega la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Esta ’considera’ que, ‘entre las materias obligatorias de las diferentes etapas educativas, se incluya la Educación para la Salud y la prevención de la obesidad, así como nociones elementales de dieta saludable y actividad física adecuada y aspectos básicos de seguridad alimentaria para prevenir enfermedades’.

¿Por fin un consenso en Educación para la Salud?

Y esto, ¿en qué se traduce? En el Real Decreto 1631/2006, de 29 de diciembre. En él, se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria. ¿Por fin algo concreto? Sí y no, ya que esta norma ofrece la Educación para la Salud como una de tres opciones optativas. Estas son: Alimentación, Nutrición y Salud, Ciencias Aplicadas a la Actividad Profesional o Tecnología. Pero, aunque los centros educativos deben ofrecer las tres opciones, hay otro inconveniente. También se permite que los alumnos elijan las materias que quieran, con un mínimo de dos. Por tanto, sigue sin ser un conocimiento que llegue a todos. Y si llega, por descontado es muy posible que lo haga demasiado tarde.

Fuentes:

LOGSE (1990) LOCE (2002) LOE (2006)  LOMCE (2013) 

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