RESPUESTA: ……………….N A D A

En realidad, además de la seguridad y otros muchísimos beneficios para nuestros hijos, colegio y los propios padres, tener una enfermera escolar en los colegios nos ahorraría mucho más de 2.400 millones de euros/año, y aquí sólo hablamos de costes sanitarios.

Ver crecer a sus hijos sanos física, mental, social, espiritual y medioambientalmente, y por tanto felices, es sin duda lo más valioso para los padres, bueno, alguno habrá que prefiera que sea un ‘gamer’ consumado, pero hablamos de la mayoría.

La presencia de una enfermera escolar (EE) en los centros educativos en los que, no olvidemos, los niños pasan de media más de 8 horas diarias, que además es un refuerzo para su educación en hábitos saludables además de cuidados diarios, está demostrado con multitud de evidencias que mejora o determina su salud presente y futura.

Apostar por su salud además es la mejor inversión, recordemos que prevenir es siempre mejor que curar. Pero es que, además, vamos a demostrar en este artículo como es incluso una apuesta segura y que las enfermeras escolares podrían suponer importantes ahorros para nuestros bolsillos.

Pero antes vamos a ver qué otras ventajas tiene además de los “beneficios” económicos o medibles.

Cuanto cuesta tener una enfermera escolar en el colegio

¿Por qué una enfermera en el colegio?

Las competencias de una enfermera in-situ van desde la asistencial a docente, gestora, investigadora, asesora, coordinadora, etc. y suman estos beneficios para toda la comunidad escolar:

Para los padres:
  • Tranquilidad porque saben que hay un profesional cualificado al cargo de la salud de sus hijos y esto cobra mayor importancia en el caso de los niños con enfermedades crónicas.
  • Alerta temprana ante situaciones de riesgo o problemas potenciales, detectarlo con tiempo puede tener efectos multiplicadores o suponer una oportunidad inmejorable de actuación sobre problemas de salud latentes o potenciales, que de otra forma, podría ser ya muy tarde una vez sean evidentes sus efectos; desde necesitar gafas o detectar caries, hasta problemas mucho más graves.
  • Información, asesoramiento y formación sobre temas relacionados con la salud infantil o adulta, ya que la enfermera escolar puede canalizar información de interés para los padres, desde dar información sobre enfermedades comunes o de obligada declaración, qué hacer o qué no frente a un contagio, recordatorios de calendarios de vacunaciones, revisiones periódicas, o dar talleres sobre gestión o estrategias ante problemas de consumo de drogas, nutrición, primeros auxilios, etc.
  • Reducción del absentismo laboral ya que muchas intervenciones pueden ser atendidas por la enfermera en el propio centro escolar, sin necesidad de que los padres o tutores deban ir a recoger al alumno, evitando que pierdan clases y los padres horas de trabajo o penalizaciones. Además, los niveles de salud en los niños son más altos cuando hay una enfermera en el centro y el control de los niños con patologías crónicas está garantizado.
Para los colegios:
  • Refuerzo educativo y asistencial al centro y profesorado, con un profesional centrado en el aspecto sanitario y sumar realmente la educación en la salud de forma planificada y con una estrategia a largo plazo; permite delegar o compartir con este la coordinación de iniciativas propias o de terceros, seguimiento, evaluación, mejora continuada o participación en proyectos comunitarios, regionales, etc.
  • Mayor seguridad en el colegio y en excursiones, actividades extraescolares donde se puede planificar mejor la asistencia o atención a niños que lo requieran, o fomentar la inclusión e igualdad de oportunidades para los niños con problemas de salud que sin este tipo de profesionales no puede disfrutar de ellas.
  • Imagen y calidad del centro, o instituciones regionales, locales o privadas que demuestra con esta apuesta que le importan también otros resultados, quizás menos tangibles que una evaluación PISA, número de aprobados o notas medias. Resultados que en otros países, donde la enfermera escolar es obligatoria, se centran ya más en reducir ratios de abandono, ausentismo, adicciones, embarazos no deseados en menores, mejora de la conciencia crítica, emocional, etc… además de diferenciarse de otros colegios que siguen sin apostar por la salud en sus estrategias de Escuelas Promotoras de la Salud avanzadas.
  • Detección y alerta temprana de potenciales problemas o necesidades, que puedan estar afectando al alumno o a la comunidad educativa, desde avisos de riesgo, gestión de alerta epidemiológica, comunicación y refuerzo de política de emergencias del centro, etc.
  • Contar con personal autorizado y cualificado para realizar todas las intervenciones en salud necesarias de forma segura, controlada y con su correspondiente registro obligatorio, gestión de autorizaciones, además de que sepa valorar la gravedad o no de un caso sin que esa decisión la tenga que tomar un profesor o responsable del centro. Además, antes una emergencia o alerta epidemiológica, sería la autoridad pública competente en el colegio.
  • Desarrollar un modelo educativo inclusivo e integrador, que no sólo beneficia al niño receptor de las atenciones, sino que está demostrado que es positivo para el resto de niños que aprenden sobre diversidad y valores.
  • Permitir al profesorado desarrollar todo su potencial educativo, sin tener que asumir funciones y responsabilidades que no son las propias de su formación y que les generan inseguridad y estrés, promueven proyectos transversales donde la salud también pueda ser componente de otras asignaturas, desde matemáticas, historia o inglés.

Para los niños:

  • Aprender a auto gestionar hábitos y su propia salud, siendo en el futuro adultos con conciencia crítica para tomar decisiones responsables sobre su salud; saber decir NO.
  • Igualdad de oportunidades, sobre todo para los niños con enfermedades crónicas, patologías o discapacidades.
  • Apoyo emocional extra y un confidente con quien compartir necesidades y problemas distintos de los académicos o donde la imagen del profesor imponga barreras.
  • Reducción del absentismo o abandono escolar al aumentar los niveles de salud (de todo tipo) gracias a la atención temprana, al diagnóstico precoz, a las medidas preventivas y a la educación para la salud. Una persona sana en toda su amplitud, tiene más probabilidad de éxito, de no sufrir o saber gestionar el fracaso o de integrarse y convivir con sus condiciones particulares.
  • Asegurar su derecho a una infancia sana y feliz. Reconocido en todos los tratados internacionales de los derechos del niño, tratados europeos o nuestra propia constitución (art. 43).

Si quieres conocer los beneficios económicos de tener una enfermera escolar en el colegio puedes hacerlo en la segunda parte del artículo: ¿cuánto costaría realmente tener una enfermera escolar en cada colegio?

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